Viernes 15.12.2017

FABRIL - SEGUNDA B

Solidez defensiva sin pegada

El Fabril, que puso fin a una espectacular racha de siete victorias consecutivas, se atragantó con el  Guijuelo en un duelo en el que echó de menos a Edu y en el que volvió a demostrar su fiabilidad atrás

Romay, mediapunta del Fabril, realiza uno de los pocos remates del Fabril en el partido de ayer ante el Guijuelo  | Pedro Puig
Romay, mediapunta del Fabril, realiza uno de los pocos remates del Fabril en el partido de ayer ante el Guijuelo | Pedro Puig
Solidez defensiva sin pegada
FABRIL 0 - 0 GUIJUELO

 

El Fabril no pudo comenzar la era post Cristóbal Parralo con una victoria. Se le atragantó el Guijuelo en un partido en el que el filial demostró de nuevo su fiabilidad defensiva pero en el que volvió a constatar lo mucho que echa de menos a Edu Expósito. El mediocentro era una de las muchas bajas de los blanquiazules para este encuentro, pero ninguna se hizo notar tanto como la suya.

Rubén Coméndez, que sustituyó en el banquillo a Cristóbal, eligió a Martín Bengoa para ‘hacer’ de Edu y acompañar a Queijeiro en la medular. El zurdo lo intentó pero no se encontró cómodo en una posición en la que, sin embargo, fue determinante en el duelo ante el Talavera.

A pesar de las ausencias (One, Quique Fornos, Diego Caballo, Edu, Bicho y Luis Fernández), el filial salió a presionar al Guijuelo y las primeras llegadas fueron suyas. Las subidas de Blas y a la insistencia de Pinchi puso en aprietos en los primeros minutos al Guijuelo pero solo el central Raúl consiguió rematar, aunque desviado, en una falta lateral.

A partir del minuto 10 despertó el Guijuelo y empezaron los problemas del Fabril. Ni Romay, ni Ismael, ni Pinchi podían recibir el balón en situaciones de ventaja, Queijeiro y Martín se encontraban rodeados de rivales y el esférico pasaba de un central a otro sin ninguna profundidad. Además, el Guijuelo incluso llegó a robar algún que otro balón peligroso en campo contrario pero sus elecciones en los metros finales dejaron mucho que desear. Debido a eso, Francis no tuvo que trabajar en todo el primer acto.

Sí tuvo que emplearse Kike en el minuto 42 en un disparo de Uxío con la zurda. Poco más sucedió en una primera mitad en la que Pinchi fue el que más aplausos levantó. No dio un balón por perdido, ayudó en defensa, se echó el equipo a la espalda en algún ataque y se ‘peleó’ con todo el que se cruzó en su camino.

El descanso le sentó bien al Fabril y la primera ocasión volvió a ser de los blanquiazues por medio de Uxío. El delantero interceptó un mal pase de Carlos Rubén y conectó un disparo que detuvo Kike sin problemas. Acto, seguido probó suerte Ismael Díaz pero su tiro se marchó muy desviado.

Pinchi no perdió la inspiración en los vestuarios y lo volvió a demostrar en el minuto 57 realizando una jugada individual en la que dejó atrás a tres rivales y le cedió el cuero a Uxío. El delantero, ya en el área, no encontró a Ismael ni a Romay en boca de gol.

El Guijuelo, aunque bien plantado, no probó a Francis hasta el minuto 58 con un chut de Julián Luque que desvió a córner el portero nigeriano. Pero el mayor susto para los locales se produjo en el minuto 67. Blas perdió un balón comprometido, Diego Suárez montó la contra y filtró un pase a Pino pero Gaizka apareció en el último momento para incomodar al delantero en el mano a mano ante Francis.

Los minutos siguientes, ya con Jardel y Borja Galán sobre el campo, fueron un asedio de los coruñeses. Los cuatro de arriba combinaban entre ellos con cierta facilidad pero la jugada moría de forma precipitada por un mal pase o una mala elección en los últimos metros.

Aun así, Pinchi dispuso de la mejor ocasión del partido en el minuto 86. El extremo pudo poner la guinda a su buena actuación tras una cesión horrible de Borja pero falló en el mano a mano ante Kike.

El empate pone fin a la espectacular racha de siete victorias consecutivas de un Fabril que a pesar del pinchazo, sigue liderando la clasificación con paso firme. No se pude ganar siempre.


NOMBRE PTOPIO

PINCHI Ante la ausencia de Edu se echó el equipo a la espalda. Lo intentó todo y se peleó con todos pero no estuvo fino en los metros finales. De hecho, desperdició un mano a mano ante Kike.

Solidez defensiva sin pegada