Martes 21.11.2017

SEGUNDA B - R. MAJADAHONDA

Berodia, el impredecible: goleador y taxista

Promesa internacional de joven, ídolo en Bolivia, un madrileño sin la suerte de otros

Gerardo Berodia, en su presentación con el Rayo Majadahonda este verano (Rayo Majadahonda)
Gerardo Berodia, en su presentación con el Rayo Majadahonda este verano (Rayo Majadahonda)
Berodia, el impredecible: goleador y taxista

Cumplió 36 en junio. Él dice que no es delantero. Está en su derecho. Lo que no puede negar es lo de su vicio con el gol. Los mete de todos los colores. Hasta de cabeza, su punto débil de joven. Los mete de falta. Que se lo digan al Fabril, o a Manu Mosquera, cuando clavó una en Riazor con el Navalcarnero y despertó al filial del sueño del ascenso a Segunda B. Este domingo, Berodia, el impredecible, volverá a tener al Fabril enfrente, aunque con el Rayo Majadahonda. Es la principal amenaza para un equipo que flota tras arrollar al Real Madrid Castilla. 

Hace poco más de dos años era un crack en Bolivia. “Me convirtieron en un icono publicitario, de marcas de trajes y hasta de la BMW”. Berodia, que desde entonces jugó en la Tercera española -dos temporadas en el Navalcarnero (una con ascenso) y otra en el Móstoles (cuarto)-, era poco menos que un ídolo de masas en las alturas de Sudamérica. “A las tres semanas de llegar, me quisieron renovar por tres años. Me triplicaron el sueldo”.

¿Qué hacía un futbolista de la talla de Gerardo Berodia en Bolivia? El ‘killer’ tiene clara su versión. Quique Setién le hizo la carrera imposible en el Lugo. El madrileño asegura que “yo era el máximo goleador del equipo cuando, de repente, después de una entrevista que hice para ‘Punto Pelota’, en la que conté mi historia, Setién dejó de contar conmigo. Llegó a decirme, incluso, que no iba a ir ni convocado”.

En Bolivia tuve que elegir entre la familia y el fútbol y no lo dudé

Compañero de Iker Casillas de joven en la cantera del Real Madrid, Berodia superó un cáncer de tobillo, se convirtió en una de las principales promesas del fútbol europeo en categoría infantil, pero su talento no acabó de cuajar en el fútbol profesional español, sí en el boliviano.

Con todo lo bien que le iba a Berodia en Bolivia, a donde se llevó a su familia, ¿qué pintaba de vuelta en el Navalcarnero con 33 años? Un nuevo revés azotó a Gerardo. “Mi hijo tuvo un accidente grave. Se cortó con una puerta de cristal en la urbanización al salir de la piscina, rodillas, pies, manos, por todos lados. Mi mujer, que no se adaptaba a la altitud, ya no aguantó más. Quiso venir a Madrid para que el niño continuase la rehabilitación en la clínica Cemtro. Yo tuve que elegir entre la familia y el fútbol y no lo dudé”.

Desde entonces, desde la temporada 2014/15, Berodia jugaba en Tercera División hasta que le llegó la opción en Segunda B del Rayo Majadahonda. No solo se dedica al fútbol. Es taxista. “Hace cinco años me metí en el negocio. Me compré la licencia por 150.000 euros porque entendía que un taxi es un valor de trabajo seguro”.

17 goles
Berodia encara su primera temporada en el Rayo tras llegar este verano procedente del Móstoles, donde marcó 17 goles la pasada campaña para colocar al equipo en la cuarta plaza en Tercera 

Aclamado en Bolivia, apartado por Setién, admirado en la Tercera española, reclamado desde cualquier acera de Madrid. Marido, padre, taxista, futbolista. Goleador. Gerardo Berodia, ’segundo’ delantero (como le gusta autodenominarse) del Rayo Majadahonda. Este domingo rival de jóvenes y no tan jóvenes que deberían conocer la historia de Berodia, el impredecible. 

Berodia, el impredecible: goleador y taxista