Jueves 18.01.2018

DEPOR - CRÓNICA

Punto de partida hacia la permanencia

El Deportivo sale del descenso con un trabajado empate en el Estadio de La Cerámica, donde había certificado la continuidad en Primera en sus dos anteriores visitas; Andone se reivindica en ataque

El equipo tuvo que remar una vez más a contracorriente  | alfaquí
El equipo tuvo que remar una vez más a contracorriente | alfaquí
Punto de partida hacia la permanencia

No estaba Lucas Pérez y el Depor se encomendó a Andone en Vila-real. En el escenario en el que se certificaron las dos últimas permanencias, el equipo resurgió con otro ejercicio de fe, esta vez con final agradable: un punto de partida que le saca de las posiciones de descenso y que permite iniciar el año con satisfacción después de que en los postres de 2017 nadie estuviera afortunado.

La lesión de Lucas alteró los planes en el Estadio de La Cerámica. De la intención de jugar con dos delanteros se pasó a un sistema de corte defensivo.

Florin Andone se tomó como un examen la primera titularidad con Cristóbal. Trabajó, cayó a banda, bajó a recoger el balón y mover al equipo en ataque y, aunque en la primera parte las finalizaciones quedaron en manos de otros, principalmente de Celso Borges, en la segunda sí ejerció de delantero centro y dio un punto.

Como el rumano, el Depor acabó mejor que empezó. En el primer minuto y medio del partido ni olió el balón. El Villarreal elaboró el primer ataque a su antojo y lo finalizó con un saque de esquina. Mala señal de la que no tardó el equipo en recomponerse.

Aparecieron en escena los jugadores más talentosos: Carles Gil, que tuvo libertad de movimientos para atacar a costa de que Borges le cubriera la espalda en defensa, y Adrián López. De un pase del valenciano a Juanfran en una jugada que había apoyado Andone nació la primera acción ofensiva... pero no había nadie para completar el ataque. Borges, que no es delantero, hizo bien el desmarque, se coló entre los centrales, pero su movimiento fue demasiado lento y cuando llegó al área pequeña el tren ya había pasado.

Fueron los mejores momentos del Depor en la primera mitad. Mosquera, titular después de la polémica, quiso desquitarse y mostró su visión de juego con una apertura desde el centro a la banda izquierda, por allí desequilibraron Gil y Adrián, el asturiano centró y Albentosa, en plan ‘9’, remató al lateral de la red cuando el deportivismo ya estaba preparado para celebrar el gol.

El  Deportivo había conseguido que el ‘submarino amarillo’ no le inquietara, hasta que empezaron a aparecer las vías de agua en defensa cerca de la media hora de juego. Había tenido un partido plácido Rubén, que estrenó los guantes para despejar un disparo de Bacca. El delantero del Villarreal le había ganado el pulso a Borges en la frontal del área antes de buscar la portería y dio una pista al rival de cómo superarle.

Fue en la siguiente acción, después de una amarilla a Víctor Ruiz por una entrada a Carles Gil, cuando las buenas sensaciones del equipo se desmoronaron, como casi siempre suele pasar con un golpe de realidad. Jaume Costa se le escapó a Borges, Albentosa salió a por Fornals, Bacca penetró a su antojo y Ünal, que estaba en posición correcta, batió a placer a Rubén.

El Deportivo, una vez más, a contracorriente. Andone tuvo el empate antes del descanso, pero fue desplazado por Mario en el área y llegó muy forzado al mano a mano ante Asenjo.

LA LIGA El equipo supera en la clasificación al Alavés, que perdió en Bilbao

Cristóbal dio continuidad al once en la segunda mitad, en la que Rubén evitó el segundo en un disparo de Castillejo.

El míster decidió el primer movimiento a falta de media hora. Entregó la batuta a Çolak... y sentó a Gil. Mosqueo del valenciano y trivote aún más evidente con Guilherme por delante de los centrales, Borges a su derecha y Mosquera a la izquierda. El Deportivo mejoró.

De un pase de Çolak a Adrián, surgió la oportunidad de empatar, pero Adrián no vio la llegada de Andone y se la jugó con el disparo, en vez de asistir al rumano, que protestó. Tenían hambre.

Borja Valle fue la siguiente apuesta de Cristóbal, que retiró a Mosquera. El partido se había trabado con faltas y protestas. Era un querer y no poder del Depor, hasta que Sidnei, hombre de fe, protagonizó una de sus subidas al ataque, gracias a dios. Disfrazado de Baltasar regaló el gol a Andone. El rumano cabeceó picado, tocó el poste y entró. El ‘10’ se cobró su venganza personal tras haber sufrido en su paso por la cantera del Villarreal y se reivindicó.

Punto de partida hacia la permanencia