Miércoles 17.01.2018

REPORTAJE

Fede Valverde, la calidad, el derroche, la polivalencia y la frustración

El charrúa gozó de dos ocasiones claras para marcar gol antes del tercero de la escuadra insular

El futbolista blanquiazul golpea el poste tras una ocasión fallada | Javier Alborés
El futbolista blanquiazul golpea el poste tras una ocasión fallada | Javier Alborés
Fede Valverde, la calidad, el derroche, la polivalencia y la frustración

Fede Valverde, internacional uruguayo del Deportivo, se desesperó en la goleada que sufrió su equipo en la Copa del Rey ante la UD Las Palmas (1-4), un partido en el que acabó jugándose el pie por un patadón al poste de la portería rival, víctima de la frustración que sentía por haber desperdiciado dos ocasiones claras para poner el 2-2 en el marcador.


De lo más destacado

El joven jugador cedido por el Real Madrid había exhibido calidad, derroche y polivalencia para intentar reflotar al Deportivo en un encuentro que los coruñeses perdían 0-2 desde el minuto 16 y en el que estaban en inferioridad desde el 24.

En el debut de su nuevo entrenador, Cristóbal Parralo, Fede Valverde empezó el encuentro como enganche en la línea de tres centrocampistas; después, a raíz de la expulsión de Juanfran, pasó al lateral derecho; más tarde, con la entrada de Gerard Valentín, se situó en el interior. Cumplió en todas las posiciones, pero no cuando pisó el área rival.


Errático en el área

No estuvo nada fino en ese rectángulo decisivo. Primero la pifió con un disparo al aire cuando intentaba buscar portería. Mala señal que se confirmó poco después en dos ocasiones casi seguidas, ambas muy claras, cuando quedaban trece minutos para la conclusión de un partido que entonces reflejaba un 1-2 en el marcador.

La primera fue un remate a bocajarro, potente, en posición franca, con casi toda la portería para él tras un centro desde la banda izquierda. Como suele decirse en fútbol, disparó al muñeco. El portero de la UD Las Palmas, Raúl Lizoain, fue capaz de desviarlo con el pie.

Segundos después, aún en el mismo minuto de partido, la repetición de la jugada, la oportunidad de desquitarse o desesperarse. 

Sucedió lo segundo. Surgió de un balón colgado por Florin Andone que tocó en un defensa rival y le llegó en condiciones óptimas a Valverde, pero de nuevo perdonó en boca de gol con un remate que se marchó desviado.


Rabia por el fallo

Fue entonces cuando el joven futbolista, con rabia, golpeó con la bota el poste izquierdo de la portería de la UD Las Palmas. Había desperdiciado la oportunidad de empatar y Las Palmas sentenció la eliminatoria con otros dos goles. Valverde acabó el partido muy afectado, alicaído, herido en el orgullo, el de un joven jugador que aspira a muchos más días de gloria que de desilusiones.

Pese a su juventud, fue de los jugadores más destacados del encuentro y sigue creciendo. Ante Las Palmas acabó jugando como interior, demostrando que puede aportar mucho también en esa demarcación. 

Fede Valverde, la calidad, el derroche, la polivalencia y la frustración