Domingo 21.01.2018

DEPOR - ANÁLISIS

La estabilidad, una asignatura pendiente

El proyecto se tambalea con el equipo en descenso y ya sin los tres responsables de la parcela deportiva que empezaron el curso

Richard Barral y Cristóbal, antes del último entrenamiento previo al derbi gallego ante el Celta de Vigo en el estadio de Riazor  | quintana


Entrenamiento del Deportivo en Abegondo
Richard Barral y Cristóbal, antes del último entrenamiento previo al derbi gallego ante el Celta de Vigo en el estadio de Riazor | quintana Entrenamiento del Deportivo en Abegondo
La estabilidad, una asignatura pendiente

El proyecto del Deportivo se tambalea cuando la temporada está a punto de llegar al ecuador con el equipo en puestos de descenso y ya sin los tres máximos responsables de la parcela deportiva que empezaron el curso. La inestabilidad que antes parecía afectar solo al banquillo se ha agravado. Esta semana se ha llevado por delante al director deportivo.

Desde la llegada de Tino Fernández a la presidencia en 2014 con Fernando Vázquez como entrenador y el equipo en Segunda División, han estado al frente de la plantilla otros cinco técnicos: Víctor Fernández, Víctor Sánchez del Amo, Gaizka Garitano, Pepe Mel y, actualmente, Cristóbal Parralo. De ellos, Richard tuvo que tragar con uno, Víctor Sánchez (quería a Caneda), apostó fuerte por Garitano y acabó aceptando a Mel porque el club, tras el cese del vasco, no tenía sustituto a solo un par de días de medirse al Atlético.

De ellos, solo Sánchez del Amo llegó a completar una temporada en el banquillo del Deportivo, del que fue despedido a la conclusión de la campaña 2015-16 por sus problemas para gestionar el vestuario.

“La estabilidad es clave, pero es difícil encontrarla por una cosa: cuando partes de una situación baja, aguantar un entrenador es difícil, es como la pescadilla que se muerde la cola, hay una pérdida de estabilidad con cada cese y no es lo mismo que tener un entrenador dos o tres años y que todo el mundo sabe que manda”, explicó el martes el ya exdirector deportivo.

El Deportivo ha intentado poner los cimientos de una plantilla con más jugadores en propiedad que los que tenía cuando regresó a la élite meses después de que Tino Fernández arrebatara la presidencia a Augusto César Lendoiro, un propósito que sí ha conseguido y que también le ha ayudado económicamente, como sucedió con el traspaso de Lucas al Arsenal por 20 millones.

No obstante, y tal y como el propio presidente reveló públicamente, el crecimiento del área económica, en la que la que el Deportivo ha mejorado la delicada situación en la que se encontraba (aunque aún no la ha dejado atrás), no ha ido acompañado del mismo salto a nivel deportivo en lo que a la clasificación de LaLiga se refiere. Esta temporada iba a ser la del “despegue”, palabra que utilizó Richard Barral al despedirse en rueda de prensa, pero ha sido, como él mismo apuntó, la de la “gran decepción” porque el “rendimiento” del equipo no ha estado a la altura.

Las diferencias de criterio a la hora de acometer las operaciones en el mercado invernal han acabado por anticipar su salida del club, al que estaba ligado, como el actual Consejo de Administración, hasta 2019.

El Deportivo encarará ese periodo de refuerzos con necesidad de fichar y ya sin tres piezas clave en la gestión deportiva. Primero, a principios de octubre, dimitió el consejero responsable de esa parcela, Fernando Vidal, cuyo puesto en la directiva del club no fue cubierto porque el Deportivo, según manifestó su presidente, confiaba en la estructura profesional que había en esa área. A finales de ese mismo mes, cayó el entrenador que había comenzado la temporada, Pepe Mel, víctima de los resultados, y ahora ha llegado el adiós de Barral.

La estabilidad, una asignatura pendiente