Domingo 25.02.2018

El análisis del Depor-Betis, por Rubén García

Agresividad, juego pobre, balón parado y contraataques contados

Presuponía un cambio de actitud, presuponía más agresividad por parte de los futbolistas para que el equipo fuese más duro y difícil de superar, al menos cerca de su portería. Así fue, aunque con muchas lagunas y grandes incógnitas. Pese a que pudo empatar, no me gustó el Depor contra el Betis.

El análisis del Depor-Betis, por Rubén García

Sin cuestionar en exceso la selección de jugadores para su primera alineación por eso de que Seedorf solo ha podido evaluar a sus futbolistas en los entrenamientos, me llamó la atención la apuesta por piezas de marcado corte ofensivo, desde los laterales -los habituales Juanfran y Luisinho-, pasando por el centro del campo -Krohn-Dehli y Fede Valderde- hasta las figuras más avanzadas -Lucas y Bakkali en las bandas, Adrián en la mediapunta y Andone como delantero centro-. 

Con muchos futbolistas de argumentos ofensivos en el once inicial, el Depor no fue, ni por asomo, un equipo ofensivo ante el Betis. Corrió detrás del balón (y mal en la presión) cuanto quiso, se vio obligado a interrumpir los ataques con faltas -13 del Depor por ninguna del Betis al descanso- y apenas fue capaz de trenzar ataques elaborados con los que aprovechar a los futbolistas elegidos. No sé si con esos jugadores Seedorf pretendió robarle la pelota al Betis y dominar ciertas fases del partido, pero acabó pareciéndose más a un equipo de repliegue y contraataque poco elaborado aunque peligroso en ocasiones.

Si mediante algún método el Depor generó sensación de peligro contra el Betis fue en las acciones a balón parado. En saques de esquina, desde el primero desde la izquierda de Fede Valverde, a varios (no todos) muy cerrados desde la derecha de Lucas Perez, el equipo de Seedorf rondó el gol, aunque, desde mi visión personal, sin entradas ni remates excesivamente definidos. Es decir, los balones salieron bien ejecutados en muchas situaciones y, por caer tan cerca de la línea de gol, sembraron el pánico al Betis sin que Adán realizase paradas milagrosas. Positivo para el Depor crear peligro a balón parado, pero secundario para un nuevo entrenador en sus primeros días.

Habrá quien le dé más importancia y quien menos, pero si algo cambió en el Deportivo con respecto a los anteriores partidos fue la actitud, agresiva prácticamente desde principio a fin. He de decir que me parece lo más lógico con la llegada de un nuevo técnico. Si los futbolistas no le echan el malsonante ‘pichón’ después de hacerle la cama (el 5-0 de la Real Sociedad y las declaraciones posteriores me olerán mal de por vida) al anterior entrenador, serían todavía peores profesionales de lo que han sido durante muchos momentos de esta temporada. Agresividad, sí; pero el equipo necesita algo (por no decir mucho) más a nivel de sensaciones. 

El ejemplo perfecto de esa agresividad (defensiva y ofensiva) que en ocasiones rozó la dureza fue el belga Bakkali, titular con Mel en las dos primeras jornadas de liga, titular con Cristóbal en sus cuatro primeros partidos como entrenador del Depor y titular con Seedorf en su estreno como míster blanquiazul -siempre llama la atención de primeras pero siempre se difumina-. Lucas, en la línea habitual, volvió a aportar poco exceptuando el balón parado, Adrián jugó mejor en la primera parte por dentro que en la segunda por fuera. Si un equipo destaca, básicamente, por su agresividad sería raro que uno de los jugadores más destacados no fuese Andone; y volvió a serlo. Krohn-Dehli pasó desapercibido para mí porque el Depor apenas elaboró. Valverde no tuvo tiempo. Juanfran y Luisinho no dijeron nada nuevo. Albentosa ejerció de Rubén con un error decisivo y Rubén no tuvo culpa esta vez. Bóveda me pareció concentrado en las vigilancias, intuitivo en la anticipación, a tener en cuenta si algún día el holandés decide apostar por una defensa adelantada. 

El análisis del Depor-Betis, por Rubén García